Poeta

Tenemos pesados monumentos, calles nominales, jardines verdes, y gente, en las ciudades. Admito que soy más de pueblo, paleto, y no a mucha honra, pues no es necesario. Al igual que yo, y para cualquiera que sepa o razone: no cambio amaneceres, por su reflejo en una ventana; los cantos de celo de las aves, por palomas afónicas y obesas; el aire con sabor a mil flores, por un paladar metálico; y atardeceres, por su reflejo en otra ventana. Lo que sí cambio, pero por no poder cambiar, por que no hay igual, es a la gente. Sí, puede que sean personas despreocupadas, casi ciegas, pero yo no lo estoy ¡Y os veo! Por que de muy de vez en cuando, me froto los ojos con los puños, como cuando se quiere enfatizar el hecho de que lo visto no es soñado. Entre tantas personas es difícil buscar, sí, y yo nunca dije que fuese fácil. Pero creo, que cuando la mirada se acostumbra se acierta a ver, todo lo que hay. Y hay.

 

Post scríptum (a 21 de Febrero de 2012)

Ya pasó el tiempo, al igual que pasé el otro día ante él (Daniel), que sigue igual. Ni me paré, ni hice observación más exhaustiva que la de cualquier otro transeunte. Y decir que, tampoco es contradecirme en mis palabras, ni el asumir que yo haya cambiado, aunque así sea, si no que no hay un porqué. Pues fin y al cabo, ni yo soy un “samaritano”, ni él un “necesitado”.

– Pero oye, seguía y seguirá sonriendo, feliz, y seguro que mucho más que yo. Y eso lo sé, sin necesidad de habérselo preguntado.

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