¡Déjame (…)

(…) dormir! Con una sonrisa en la cara, que yo a ti nada te debo.   ¡Déjame descansar! De tu crítica mirada, y tu acusador dedo. ¡Déjame yacer! Ante la vida, y en despreocupada posición. ¡Déjame ser! Todo eso que tú ni eres, ni serás, por cobarde ambición. ¡Déjame vagabundear! Solamente.

(…) en PAZ!

(¡Estoy…)   «No hay momento mas en calma… … que aquel buscado en hora baja, con lascivo toque de melancolía». Y es que ya no hay verdaderas guerras que librar. Ahora hay paz, incluso para el que no lo quiere admitir y disfrutar, hay paz aquí, y pace allí. Hay colores vivos, un arcoiris en mi mirada, un color en …